El ecuatoriano que pasó de vender vinos de miles de €uros a tener su propia vinoteca junto al Estadio del Atlético de Madrid
- Super Cívico
- hace 7 días
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David Verdesoto convirtió su experiencia como sumiller en un emprendimiento junto a la también ecuatoriana Paula Delgado
Hay historias de ecuatorianos que, lejos de casa, se la juegan por sus sueños. La de David Verdesoto, guayaquileño de 33 años, es una de ellas.
David llegó a España en 2007 y, con el paso de los años, se abrió camino en el mundo de la gastronomía y el vino. Durante más de tres años trabajó como sumiller en uno de los restaurantes japoneses de alta gama de Madrid, donde tuvo entre sus clientes a reconocidas figuras internacionales, entre ellas el futbolista francés Kylian Mbappé, según relató a Primicias.
Pero una de las anécdotas que más recuerda tiene como protagonista al colombiano Radamel Falcao. David contó que durante aquella etapa logró venderle una botella de vino valorada en aproximadamente 5.000 euros.
Aquella experiencia fue mucho más que un trabajo: se convirtió en una escuela. David aprendió a conocer distintas variedades, regiones y estilos de vino, pero también entendió que detrás de cada botella existe una historia.
“El cliente, cuando paga una botella, quiere escuchar la vida del vino”, explicó.
Con esa experiencia comenzó a rondarle una pregunta: ¿por qué no abrir algo propio?

El salto al emprendimiento
Después de dejar su empleo, David decidió apostar por su propio proyecto. Así nació Wine Not?, una vinoteca ubicada en Madrid, en los alrededores del Riyadh Air Metropolitano, estadio del Atlético de Madrid, una zona que recibe a miles de personas durante partidos, conciertos y otros grandes eventos.
Pero David no emprendió solo.
En el proyecto también está Paula Delgado, una ecuatoriana nacida en Loja que emigró a España con sus padres cuando tenía apenas tres años. Paula estudió Arquitectura y, mientras avanzaba en su carrera, trabajó en hostelería para poder financiar sus estudios.
Los dos se conocieron gracias a la calistenia, disciplina deportiva en la que ambos estuvieron involucrados. Con el tiempo, esa amistad terminó convirtiéndose en una alianza empresarial.
Paula aportó capital y actualmente posee el 30 % de la sociedad, mientras David mantiene el 70 %. Además, puso sus conocimientos de arquitectura al servicio del proyecto: participó en el diseño interior del local y creó junto a David la identidad gráfica de Wine Not?.
De una idea a un negocio
Para poner en marcha la vinoteca, David reunió alrededor de 18.000 euros, provenientes en parte de la capitalización de su prestación por desempleo. La inversión final superó los 20.000 euros, con aportes de ambos socios y financiación.
El negocio abrió sus puertas el 23 de mayo de 2026 y tuvo un debut de esos que nadie se olvida. Coincidió con uno de los conciertos que se realizaban en el Metropolitano y el pequeño establecimiento se llenó rápidamente.
David recuerda que incluso llegaron agentes de Policía al local, aunque para su sorpresa no acudieron por algún inconveniente: también eran clientes.
Con aproximadamente diez mesas, Wine Not? comenzó así su primera etapa, combinando vinos, gastronomía y una atención basada en conocer primero al cliente y luego recomendarle una botella.
Una filosofía sencilla: buen vino no significa necesariamente vino caro
Uno de los aprendizajes que David llevó desde la alta gastronomía hasta su propio negocio fue precisamente ese: para disfrutar un buen vino no hace falta gastar una fortuna.
En Wine Not? pregunta a los clientes qué sabores prefieren y qué tipo de vino buscan. A partir de ahí propone distintas alternativas para que descubran opciones que quizá no habían considerado.
Es una filosofía que contrasta con los años en los que servía botellas de miles de euros en restaurantes de lujo.
Hoy, la botella más costosa que tiene en su propia bodega es un champán Pol Roger de 120 euros.
La diferencia es clara: ya no se trata de vender la botella más cara de una carta ajena, sino de conseguir que cada cliente encuentre un vino que realmente disfrute.
Dos ecuatorianos que apostaron por su propio camino
La historia de David y Paula tiene algo más que vino.
Habla de migración, esfuerzo, preparación y emprendimiento. Dos ecuatorianos que hicieron su vida en España encontraron la manera de juntar sus capacidades para construir un negocio propio.
David puso su experiencia en el mundo del vino y la atención al cliente. Paula aportó sus conocimientos de arquitectura, creatividad y capital.
Ahora, mientras Paula se prepara para regresar a la universidad y terminar su último año de Arquitectura, David continúa detrás de la barra de Wine Not?, recomendando botellas y contando las historias que hay detrás de cada una.
Porque, al final, la historia de este guayaquileño no comenzó con una botella de 5.000 euros.
Comenzó con la decisión de aprender, atreverse y apostar por algo propio.
Y esa sí que es una buena noticia para contar.


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